¿UN HOSPITAL ONCOLÓGICO O UN HOSPITAL ONCOIÁTRICO?

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Espacio para médicos clínicos y no para científicos

La filosofía de un centro oncológico europeo moderno como por ejemplo The Netherlands Cancer Institute Antoni van Leeuwenhoek Ziekenhuis es la siguiente:
"Para mejorar el tratamiento del cáncer necesitamos una mayor comprensión de cómo funcionan las células normales y en qué fallan cuando se convierten en células de cáncer. Los descubrimientos hechos en el laboratorio son de este modo la clave que puede abrir el camino hacia las nuevas terapias. El instituto de cáncer de los Países Bajos (NKI) anima a científicos y clínicos a que trabajen juntos, formando equipos integrados que puedan convertir rápidamente los nuevos conocimientos en terapias y probarlos en la clínica. Esta colaboración cercana, unida a científicos y clínicos de fama mundial, estudiantes altamente motivados e instalaciones excepcionales, han hecho del NKI un centro internacionalmente reconocido por la excelencia en la investigación del cáncer".
Cabe recordar que las células cancerosas son muy diferentes de las del tejido normal del que proceden.

Hospital Oncológico de Trujillo-La obra
Como se conoce, la obra se levanta en la extensa área que ocupaba la ex planta lechera. Ahí se realizan los trabajos de remodelación de ambiente para Centro Quirúrgico, Hospitalización, Consultorio Externo y Quimioterapia; asimismo, oficinas para la Dirección, Administración y Residencia Médica. Además se acondicionará un módulo para almacén, lavandería y repostería. Como obras complementarias se ha previsto un cerco de la fachada principal, caseta de vigilancia y caseta de fuerza.

Nos preguntamos:
¿Y el área para la investigación biomédica oncológica en este nosocomio?
El Instituto de Enfermedades Neoplásicas (INEN) de Lima ha comprendido la filosofía de un hospital world-class (sinónimo de excelencia, de clase mundial) al declarar que el trabajo científico que ellos realizan: "marca la diferencia con otros centros hospitalarios al no ser consumidores de conocimientos sino promotores y generadores de este".
Por tanto, a nuestro juicio, si el Hospital "Oncológico" de Trujillo no va a producir ciencia sino curación de enfermos solamente, no debe denominarse "oncológico" sino oncoiátrico. Según la glosemática médica, los sufijos logos y iatros significan tratado (Doxa) y curación (Praxis), respectivamente. Ejemplos: Psicología y Psiquiatría, Gerontología y Geriatría, Paidología y Pediatría, Cosmetología y Cosmiatría, Urología y Uriatria (Se acostumbra denominarlas Uro ciencia a la Urología o área científica de la especialidad y "Urología" a la Uriatria o dimensión práctica clínica quirúrgica epidemiológica de la misma), etc. La medicina clínica no es una ciencia en sí misma, es mucho más compleja que eso; ciencia es la Biología, asignatura teórica que sirve de fundamento al ejercicio práctico de la profesión médica. De ahí el nombre de Biomedicina a una carrera distinta a la de Medicina y, por tanto tienen currículo diferente (En nuestro país aún no existe esta carrera profesional universitaria) y su finalidad es la investigación biomédica, que por tal motivo ésta se realiza por algunos investigadores no escolarizados (Prácticos en una especialidad médico- quirúrgica, vinculados por afición a una ciencia (Histología para la investigación biomédica de próstata, en nuestro caso).

Actividad terapéutica y científica
De otro lado, si se adoptara la política que proponemos, de dar espacio en este centro hospitalario a inaugurarse el próximo mes, no solo a la actividad terapéutica sino también a la científica, se justificarían aún más las palabras de un médico trujillano que labora en el INEN, quien resalta la superioridad en algunos aspectos tecnológicos de este nosocomio trujillano, con respecto al de Lima, según la noticia siguiente: "El servicio de radioterapia que se brindará en el Hospital Oncológico de Trujillo será muy superior al que se administra en el Instituto de Enfermedades Neoplásicas (INEN) - Lima, así lo afirmó el doctor Luis Pinillos, funcionario del INEN. Puede parecer una exageración pero es así, porque la tecnología moderna en la atención del cáncer avanza. Admito con alegría que tendremos que venir a capacitarnos a Trujillo, yo mismo tendré que venir a reciclarme", manifestó el galeno.
"Pinillos anunció que con el gobierno regional se convocará a concurso para captar personal que trabajará ad honorem en la operación en vacío, a fin de identificar fortalezas y debilidades, así cuando el hospital entre en funcionamiento tener que buscar al personal adecuado. Con este nosocomio se espera atender desde diciembre del presente año a 18 mil pacientes de cáncer que hoy no tienen a dónde acudir, dado que en el INEN de Lima solo se puede atender a 12 mil anualmente".

¿Es factible crear un laboratorio de Biotecnología Médica para la Investigación Biomédica en el Hospital "Oncológico" de Trujillo, como célula primordial de un centro de mayor categoría que puede venir después?
No sólo eso, debemos afirmar que es imperativo hacerlo, no solamente por lo que acabamos de decir sobre otros centros similares, sino porque se ha adoptado un nombre para esta entidad, el cual debe reflejar su esencia. Y, para ser consecuente con ella, debe ser no solo un hospital asistencial sino también científico.
El propio INEN durante muchos años ostentó un nombre inapropiado ya que "Instituto" se reserva en la comunidad científica internacional para los centros donde la investigación es esencial, hasta que lo justificó creando dentro de su ambiente físico el centro "Maes Heller" de "investigación oncológica", aunque no específicamente de investigación biomédica, que es la que propugnamos para el Hospital Oncológico de Trujillo, lo cual, de ser así, deviene en primer hospital oncológico peruano que no solo da trabajo a médicos oncólogos clínicos, cirujanos o no cirujanos, sino también a investigadores científicos biomédicos, convirtiendo a esta entidad en un auténtico hospital world-class.
Respondiendo a la pregunta bástenos con mencionar dos ejemplos en la historia de la medicina: Cuando Fleming, científico europeo, visitó EE.UU. y le abrumaban mostrándole grandes complejos industriales y fantásticos laboratorios, se aburría soberanamente. En Detroit se atrevió a declarar: "Ustedes, los americanos, hablan mucho de "labor de equipo" y de fantásticos laboratorios. Yo les digo que si para mi desgracia hubiera pertenecido a alguno de ellos...!no hubiera descubierto la penicilina!... Un biógrafo de este sabio colocó en su libro un epitafio estampando un pensamiento de Confucio, en relación a este insigne benefactor de la humanidad: "El que ante la ganancia piensa en la justicia y, frente al peligro ofrece su vida y, aun tras largos años no se desdice de las promesas que hizo en su juventud, tal hombre puede considerarse perfecto".
De otra parte, Banting y Best, en un mes, trabajando contra el tiempo, le habían solicitado a McLeod, quien tomó vacaciones, que les "preste" su laboratorio clínico, descubrieron la insulina, lo cual les valió el premio Nobel. Ello demuestra que es el factor hombre y no la infraestructura lo primordial en la investigación de la verdad científica.
Felizmente en Trujillo y, lo menciono a manera de ejemplo, también existen profesionales expertos en la investigación biomédica, no lo digo por mi persona, sino por mis colaboradores: José Soldado Muro, Tecnólogo Médico especialista en Histología e Histoquímica el uno y, Edgard Romero, Inmunólogo especialista en Inmunohistoquímica, con postgrado en Francia en el Instituto Pasteur. Con el primero, iniciamos en nuestro medio. hace muchos años, una línea de investigación biomédica en el área de histología, con la finalidad de encontrar un nuevo modelo animal de laboratorio que reemplace al perro, modelo inadecuado actualmente en uso, en el estudio de próstata normal y con HPB que se ajuste a los requisitos para el estudio de esta enfermedad en humanos.
El trabajo realizado y publicado en http://www.revistaciencias.com/publicaciones/EEVAkpEVkEpUoQmWEj.php, con el apoyo económico de la Dirección de Investigación de la Universidad Nacional de Trujillo, culminó con el descubrimiento de una hiperplasia prostática benigna (HPB) desarrollada espontáneamente en rata albina macho (hecho no comunicado anteriormente en la literatura revisada), histológica e histopatológicamente homóloga a la propuesta por Albarrán en 1920 para la especie humana y, por tanto deviene modelo animal adecuado para el estudio de esta enfermedad en el hombre.
El proyecto actual que tenemos en mente es el estudio inmunohistoquímico del tejido normal e hiperplásico de la parte diseminada de próstata (pars disseminata prostatae) descubierto en esta especie, con el objetivo de establecer su estado hormonal, hecho que se desconoce en el ser humano ya que la Anatomía Comparada de próstata sólo es conocida en Zoología y Medicina Veterinaria, paso previo en la búsqueda de la causa de esta frecuente enfermedad del hombre y, por supuesto lograr el tratamiento racional.
Pero, este proyecto se halla en stand by por falta de un Laboratorio de Biotecnología implementado para este tipo de investigación biomédica, que como repetimos en la actualidad, por ejemplo, no se realiza ni en el INEN, ya que, si no nos equivocamos, la investigación básica que en dicho centro se efectúa en el laboratorio, dirigida al problema del virus del papiloma humano, es de tipo clínico-epidemiológico y no biomédico. El virus es detectado en un laboratorio de alta tecnología en pacientes con esta enfermedad pero no ha sido descubierto en dicho centro de investigación.
El equipo de trabajadores de la ciencia mencionado, en el cual tengo el honor de participar como investigador responsable, está llano a trabajar ad honorem, pero sus miembros no cuentan en la actualidad con la implementación y espacio adecuados (laboratorio de biotecnología en el Hospital próximamente a inaugurarse) para sus actividades de investigación biomédica. Por tanto esperamos que las autoridades locales de salud inicien una campaña destinada a promover esta idea que redundará en un mayor prestigio para el Hospital "Oncológico" próximo a inaugurarse en nuestra ciudad.

Santiago Paredes Ponciano
Médico-Urólogo, Profesor cesante de la Facultad de Medicina Humana de la Universidad Nacional de Trujillo, vinculado en investigación biomédica a histología, para el estudio de la próstata.

José Soldado Muro.
Tecnólogo Médico, Profesor cesante de la Facultad de Medicina Humana de la Universidad Nacional de Trujillo, responsable del área de Investigación Médica en la Especialidad de Histología e Histoquímica.

PRÓSTATA FEMENINA

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La próstata femenina: Historia, Morfología funcional e implicaciones sexológicas


Zaviaccic, M., Zaviacic, T., R:J.,Breza, J., Holoman, J. 2000. Sexologies. Vol., N° 41

 

 

Corte Histológico que muestra la próstata femenina. Anim. Reprod. v.3, n.1, p.3-18, Jan/Mar 2006

 

Resumen

Reinier de Graaf, un  Fisiólogo e Histólogo Holandés, fue el primero en describir la próstata femenina y en usar este término, así como también en intentar explicar la función de este órgano femenino. La descripción del Ginecólogo Escocés Alexander J: C. Skene se convirtió en el tema de un considerable debate, aumentando la falta de interés e importancia hacia la próstata femenina a pesar de los importantes  estudios del Ginecólogo Americano Huffman.

Al inicio del Siglo XX, la próstata femenina era referida como los ductos parauretrales y glándulas de Skene, es decir como un órgano vestigial, rudimentario e insignificante, sin ninguna importancia en la vida de la mujer.

La producción de Antígeno Prostático Específico en las glándulas parauretrales  y ductos de Skene y los parámetros estructurales y funcionales, así como las enfermedades similares a aquellas de la próstata masculina han proporcionado evidencia convincente para aceptar la existencia de la próstata en la mujer.

El Comité Federativo Internacional sobre Terminología Anatómica (CFITA), en la Reunión del 2001, en Orlando, FL.  USA. , ha acordado mencionar el término próstata femenina (prostata fiminina) en su nueva edición de Terminología Histológica que se publicó en Octubre del 2008. Esta decisión prohíbe el uso posterior de los términos de glándulas parauretrales  y ductos, o el de glándulas de Skene para designar la próstata en la mujer.

La investigación contemporánea presenta a la próstata femenina como un órgano con parámetros inferiores (peso, tamaño y productividad funcional) si se le compara con la próstata masculina. Su peso  promedio es de 5.2 g. representando 1/5 parte del peso de una próstata masculina del adulto. La próstata femenina está situada en la pared de la uretra lo que limita su tamaño y peso. A pesar de su menor tamaño, su  cuerpo celular desempeña una función exocrina (producción de fluido prostático femenino) y neuroendocrina.

La próstata femenina posee histológicamente las mismas estructuras que la próstata del hombre, por ejemplo, sus glándulas, ductos y músculo liso. Los ductos son más numerosos que las glándulas y también exceden el número  de ductos que posee la próstata masculina. La estructura, incluyendo la ultraestructura de células secretorias (luminales), basales (de reserva) y células intermedias de las glándulas prostáticas femeninas, corresponde a la estructura de las mismas células en las glándulas de la próstata en un hombre adulto.

La musculatura lisa (tejido músculo fibroso) es también más abundante en la próstata femenina comparada con la masculina (Zaviacic, 1987, 1999; Zaviacic y col. 2000). Los ductos prostáticos (parauretrales) no se abren hacia la vulva a los lados del meato de la uretra femenina, ellos más bien penetran hacia el lúmen de la uretra a lo largo de toda su longitud (Huffman, 1948; Zaviacic et al. 1999; Zaviacic et al. 2000), y es a través de la uretra y no a través de aberturas separadas que la próstata femenina descarga su contenido (Zaviacic , 1999; Zaviacic et al 2000

Esto excluye el término de “glándulas de Skene”, o la descripción histológica del término “glándulas parauretrales y ductos”, aún usado incorrectamente en la actualidad por algunos para identificar a la próstata femenina. La decisión terminológica de la CFITA al introducir el término “prostata feminina”, toma en consideración los nuevos datos en la investigación de la próstata femenina.

 

Algunos datos importantes:

  • El peso promedio de la próstata femenina adulta es de 5,2 g.
  • Representa la quinta parte del peso promedio del adulto varón.
  • Sus dimensiones promedio son de 3,3 x 1,9 x 1,0 cms.
  • El tipo de próstata más frecuente es el meatal en el 70% de las mujeres.
  • La próstata ofrece líquido prostático durante la eyaculación prostática.
  • Su anatomía está reconocida a nivel mundial y figura en las publicaciones de la Comisión Federativa Internacional sobre Terminología Anatómica.
  • A la fecha se le reconocen dos tipos de funciones: la función exocrina en la cual secreta PSA, fosfatasa acida prostática y fructosa; y la función endocrina, secretando mínimas cantidades de serotonina

 

Conociendo a la próstata femenina

- T.M. José Soldao Muro

Durante el desarrollo embriológico inicial, el patrón básico es femenino, es decir, todos somos mujeres. Esto cambia cuando el embrión masculino empieza a producir sus propias hormonas, alrededor de la octava semana de gestación. Sólo entonces el desarrollo físico de los cuerpos masculino y femenino diverge, aunque menos de lo que muchos presumen.

Es necesario que el embrión femenino inicialmente tenga estructuras que puedan diferenciarse ya sea en los órganos sexuales y reproductivos “masculinos” y “femeninos”. Esto significa que el tejido (seno urogenital) a partir del cual se desarrolla la glándula prostática masculina, debe estar presente también en la mujer. Esto da como resultado que la mujer posea también una glándula prostática.

La próstata femenina es una glándula y NO ES EXCLUSIVA  del sistema reproductor masculino, ya que también se encuentra en hembras de varios mamíferos, incluyendo a los seres humanos y roedores.

En los hombres, la morfogénesis de próstata es un evento controlado por los andrógenos, que actúan indirectamente a través de factores paracrinos secretados por el tejido mesenquimatoso.

En las mujeres, el desarrollo embrionario de la próstata transcurre en un ambiente sin hormonas esteroides, pero la presencia de estas hormonas en el organismo adulto induce  la diferenciación y la actividad secretora de las células prostáticas.

El creciente interés en la próstata femenina se debe a su papel biológico en la producción de líquido prostático, que participa en la nutrición y en los procesos de mantenimiento de los espermatozoides en su camino hacia el óvulo; y además de ser un tejido  potencial de causar lesiones benignas y malignas.

En la última década se han descrito casos de prostatitis, hiperplasia prostática y cáncer prostático en mujeres…!

Mientras que los andrógenos inducen  la diferenciación, desarrollo y la actividad secretora de la glándula prostática; los estrógenos parecen modular los efectos androgénicos, el mantenimiento de la fisiología normal y el crecimiento de la próstata.

La exposición prolongada a las hormonas sintéticas (Anticonceptivos hormonales y los Fármacos de reemplazo), que interfieren con el balance hormonal de las mujeres, pueden provocar cambios importantes en la próstata femenina y su fisiología.

DESCUBREN RIESGOS INESPERADOS EN LAS NUEVAS CÉLULAS MADRE

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Noticias Médicas

 

DESCUBREN RIESGOS INESPERADOS EN LAS NUEVAS CÉLULAS MADRE

 

-No se borra por completo el programa genético

-Las células reprogramadas conservan cierta memoria de su origen en el cuerpo.

 

JAVIER SAMPEDRO

Las nuevas estrellas de la investigación en medicina regenerativa, las células madre iPS o de la tercera vía, acaban de sufrir su primer tropezón serio. El proceso de reprogramación que se usa para obtenerlas a partir de simples células de la piel no es perfecto: las células madre iPS preservan en su genoma cierta memoria de su origen adulto, y esas marcas persisten en cualquier órgano o tejido que se derive de ellas. El problema tendrá que ser resuelto antes de poder usar esos tejidos para trasplantes, que es la gran esperanza que suponen estas técnicas para el tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas y autoinmunes, la diabetes y otras dolencias hoy incurables.

Desde su descubrimiento hace cuatro años por el investigador japonés Shinya Yamanaka, de la Universidad de Kyoto, las células iPS (induced pluripotent stem cells, o células madre de pluripotencia inducida) han revolucionado la investigación en medicina regenerativa. Se obtienen retrasando el reloj (reprogramando) a simples células de la piel o el pelo de un paciente, pero son tan versátiles como las células madre embrionarias.

Tras unos años de avances prometedores sobre las células iPS, un equipo dirigido por Joseph Ecker, del Instituto Salk de California, ha descubierto ahora un problema inesperado. El proceso de reprogramación que transforma las células de la piel en células madre no borra por completo el programa genético de las primeras. Algunos puntos calientes (hotspots) del genoma persisten en su estado de piel adulta, y siguen así incluso después de que los científicos conviertan las células iPS en otros tipos de tejidos aptos para trasplantes.

El trabajo se presenta en Nature, y uno de sus autores es James Thomson, el embriólogo de la Universidad de Wisconsin que obtuvo en 1998 las primeras células madre de embriones humanos y abrió así un nuevo continente a la medicina regenerativa.

Pese a la gran promesa de las células iPS, las líneas de investigación que ahora mismo están más cerca de una aplicación clínica se basan en células madre embrionarias. Y también son estas las que se han visto afectadas por un parón judicial en Estados Unidos. El conservadurismo religioso se opone a estas células porque implican la destrucción de embriones humanos de dos semanas congelados en las clínicas de fertilidad. Las células iPS no requieren ese paso.

Los problemas de reprogramación detectados por Ecker tienen relación con una de las áreas de investigación más activas de la biomedicina actual: la epigenética. Durante el desarrollo embrionario, las células son asignadas a un destino según su posición, pero luego deben recordarlo mientras se mueven y proliferan.

Esa memoria no está escrita en la secuencia de ADN (ccatatgg...), sino en otras moléculas que se le pegan encima, y por eso se llama epigenética (encima de los genes, literalmente). Las principales entre esas moléculas son unas proteínas llamadas histonas y el radical más simple de la química orgánica: el metilo (-CH3), que se puede pegar tanto a las histonas como al propio ADN. Por lo común, la metilación de un gen en una célula conduce a su inactivación en todas las células que descienden de ella: de ahí la memoria.

Ecker y sus colegas han examinado por primera vez los metilomas, o perfiles de metilación del genoma, de cinco líneas células iPS humanas mantenidas en cultivo, y los han comparado con los de células madre embrionarias, células madre adultas (las que renuevan ciertos órganos del adulto, como la piel) y otros tipos celulares diferenciados (especializados) a partir de los anteriores.

Los resultados muestran que la mayor parte del metiloma de las células iPS es idéntico al de las células madre embrionarias, como cabía esperar dado el idéntico potencial de desarrollo de ambas. Pero no del todo: por un lado, el metiloma difiere un poco entre unas líneas iPS y otras. Y todas ellas difieren de las células embrionarias en varias zonas del genoma. Sobre todo cerca de las puntas de los cromosomas (telómeros) y de otras zonas (centrómeros) esenciales para el reparto equitativo del material genético entre las dos células hijas.

El método de reprogramación descubierto por Yamanaka es muy simple: consiste en añadir a las células de la piel tan solo cuatro genes, o bien las cinco proteínas que esos genes fabrican. Esta simplicidad es muy deseable si estas técnicas están llamadas a llegar algún día a la práctica clínica.

Pero algunas de las imperfecciones que muestran las iPS en sus perfiles de metilación -o en el estado epigenético del genoma- se deben a que ese proceso de reprogramación es imperfecto. Es decir, que algunas de las zonas del genoma que están metiladas en las células originales de la piel siguen estándolo en las células iPS reprogramadas a partir de ellas. Pero no lo están en las células madre embrionarias. Es la primera diferencia importante hallada entre estos dos tipos de células, y supone una llamada a la precaución para los científicos del sector.

Fuente: IntraMed

LA TUBERCULOSIS: POR QUÉ SIGUE SIENDO UN PROBLEMA

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Del romanticismo a la resistencia 

Tuberculosis:  Por qué sigue siendo un problema

Sus orígenes en el romanticismo desembocan en un presente de multirresistencia y formas clínicas graves. Una historia repleta de metáforas y celebridades: Kafka, Chopin, Keats.

Por Marcelo Rodriguez

Imagen: FRANZ KAFKA, FREDERIC CHOPIN Y JOHN KEATS, TRES GRANDES ARTISTAS TÍSICOS

“Ahora es el cáncer la enfermedad que entra sin llamar, la enfermedad vivida como invasión despiadada y secreta (papel que hará hasta el día en que se aclare su etiología y el tratamiento sea tan eficaz como hoy en día llegó a serlo el de la tuberculosis).” Cuando en 1978 Susan Sontag escribió La enfermedad y sus metáforas, no existía el temor que existe hoy por las superbacterias, ni por las formas resistentes de esta última. Durante las primeras décadas del siglo XX fue la enfermedad que más gente mató; en 1929, Alexander Fleming concretó su famoso descubrimiento “casual” de la penicilina, y poco más de una década después la tuberculosis era firme candidata a convertirse apenas en un recuerdo gracias a uno de los mayores inventos de la historia: los antibióticos. Los mismos a cuyo uso indiscriminado se atribuye ahora, justamente, la proliferación de nuevos microorganismos que causan formas de tuberculosis –y de muchas otras enfermedades bacterianas como la malaria, la gonorrea, las neumonías o la sífilis– resistentes al tratamiento habitual: “Queremos hacer un llamamiento para que el mundo entero se movilice y haga un mejor uso de estas poderosas armas mientras exista la oportunidad, y antes de que retrocedamos a la era anterior a los antibióticos”, llegó a decir el director del Departamento de Enfermedades Infecciosas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), David Heymann, cuando presentó en 2008 el Informe sobre la tuberculosis multirresistente en el mundo.

Los motivos para preocuparse surgían del hallazgo de poblaciones en las que más del 10 por ciento de los casos no respondían al tratamiento estándar con isoniacida y rifampicina. El promedio mundial de esta forma multirresistente a drogas (MDR, multi-drug resistant) era menor al 5 por ciento (como referencia, la Argentina registra entre un 3 y un 4 por ciento de MDR en su población con tuberculosis). Se había detectado un record del 22 por ciento en Bakú (Azerbaiján), pero en la versión 2010 del Informe esa cifra es superada (28% de MDR al noroeste de Rusia) y se consigna, además, que en el mundo sólo un 7 por ciento de los casos resistentes son diagnosticados. Y los centros de vigilancia epidemiológica de al menos 59 países ya registran algún caso de tuberculosis XDR o ultrarresistente, a la que tampoco hacen mella las caras y poderosas drogas de segunda opción (amikacina, kanamicina, capreomicina), ni las fluoroquinolonas.

SIEMPRE UNA BISAGRA 

Destinado a marcar hitos en la historia médica, el Mycobacterium tuberculosis fue el primer microorganismo señalado como causa de una enfermedad. Es un bacilo –término que deriva de “bastoncillo” en latín, una bacteria de forma alargada– que recibió el nombre de su descubridor, Robert Koch (1843-1910). Su aparición bajo el microscopio, en 1882, fue piedra fundacional de la microbiología, el tiro de gracia para las concepciones místico-mágico-religiosas de la medicina, y abrió esa enorme puerta que hoy sigue abierta.

Aún aparecen anualmente en el mundo casi 10 millones de nuevos casos, y casi 2 millones de personas mueren a causa de ella, a pesar de la eficacia del cóctel de drogas usado como tratamiento estándar, que sólo cuesta en total unos 25 dólares. En la Argentina, la epidemia tuvo en esta pasada década una especie de meseta con 10 a 12 mil casos nuevos por año, y el tratamiento está totalmente cubierto por un programa nacional, pero no es fácil controlarla por la falta de llegada a poblaciones vulnerables y sobre todo por la evidente dificultad de los pacientes para seguir el tratamiento, lo cual aumenta el riesgo de que proliferen las formas resistentes.

La mitad de los casos se encuentra en el área metropolitana, pero hay áreas del Noroeste donde la proporción de casos triplica el promedio nacional.

ORGANISMOS SIN COMPETENCIA 

La zona oscura que se vislumbra en esa puerta abierta son las “superbacterias” que basan su éxito en tener a los antibióticos como aliados.

Tan común como el uso de antibióticos sin prescripción médica –hay países donde ni siquiera es necesaria– es recetarlos sin necesidad. Ante una afección de origen viral, por ejemplo, un antibiótico es inútil –ningún virus es sensible a ellos– y, en todo caso, no actúa más que como placebo. Un placebo con serios efectos colaterales y riesgos.

Otra práctica frecuente es la de suministrar antibióticos a pacientes hospitalizados para “cubrir todo el espectro posible de gérmenes patógenos”. Lo describe Mónica Müller en su libro Pandemia (2010), en el que trata diversas aristas del problema de la gripe A H1N1: quien en realidad se “cubre” con esta práctica no sería el paciente sino el médico que lo trata, ya que se asegura de “haber hecho todo lo posible” por el paciente si es que al final las cosas no salieran bien para este último.

Como todo organismo, las bacterias pueden mutar ocasionalmente. Y así protegerse de la acción de antibióticos que matan a la mayoría de sus pares. Pero estas bacterias “mutadas” serán insignificantes en condiciones normales. En cambio, cuando un antibiótico barre con las condiciones de vida de una cepa bacteriana, sólo las que han adquirido esa resistencia tendrán probabilidades de sobrevivir y reproducirse transmitiendo esa característica.

Por esto se considera que el uso indiscriminado de antibióticos activa este bien darwiniano mecanismo de “selección natural” que favorece la creación y proliferación de cepas bacterianas MDR y XDR.

UN EXTRAÑO CULTO DE LA ENFERMEDAD 

El bacilo ingresa por la vía aérea y, librado el ataque a su curso natural, provoca lesiones en el tejido pulmonar que pueden ir desde un infiltrado intersticial hasta la pérdida del tejido alveolar y la formación de las características cavernas (semejantes a tubérculos) que a veces se comunican entre sí. Hoy es importante detectar la enfermedad a tiempo para no llegar a esos estados, ya que esas perforaciones son irreversibles, aunque el paciente se cure.

Pero, hasta hace unos 70 años, la tuberculosis era una lenta y caprichosa condena a muerte. Durante los siglos XVIII y XIX resultaba evidente en las ciudades de Europa la mayor frecuencia de tuberculosis en las barriadas suburbanas con población más hacinada y empobrecida. Particularmente en quienes trabajaban en las minas de carbón. Era asociada con la polución que cada vez más comenzaba a llenar el ambiente de los grandes centros industriales. La imagen “romántica” de la tuberculosis empezó a surgir (con el Romanticismo, justamente, aunque valen las comillas) contemporáneamente a los primeros atisbos de socialismo, a la reacción de “lo humano” –las pasiones, la subjetividad, la expresión de los sentimientos como “lo más profundo”– en contraposición con la “brutalidad” de la máquina, que, según resultaba evidente, no había llegado al mundo para aliviar a las masas de las tareas mecánicas y poder cultivar su costado más propiamente humano, sino para imponerles nuevas condiciones de explotación.

Pero las clases más acomodadas tampoco se vieron a salvo de ella. Y ante la ausencia de soluciones médicas, idealizaron la figura del tísico como un outsider en su clase. Hicieron de ella un mito según el cual los síntomas de la tisis –otro nombre para la tuberculosis– convertían a quien los padecía en alguien  “interesante” (especialmente, suponemos, si no era pobre). Tal vez las “Polonesas” de Friedrich Chopin (1810-1849), una de las más ilustres víctimas del bacilo de Koch, den idea del mito creado alrededor de la enfermedad: con esa alternancia entre estados de profunda melancolía y exaltación pasional, entre la rebeldía y la serenidad contemplativa de la existencia, la sociedad enmascaraba el sufrimiento de quien pasaba de los repentinos accesos de tos al abatimiento físico, confundía el supuesto desprecio por la sociedad con la impotencia frente a la muerte, el rubor febril con una extraña salud rozagante, tanto que hasta circulaba la creencia acerca del mayor fervor sexual de las personas tísicas. La palidez y la pérdida de peso eran signos distintivos de quienes supuestamente habitaban esos paisajes sonoros.

BACTERIA A BORDO 

Así como hay mutaciones MDR, existe una cepa muy atenuada del Mycobacterium tuberculosis, que es el bacilo Calmette-Guerin, más conocido como BCG. Con éste se elabora la vacuna antituberculosa, que se administra a los niños a la semana de nacer, o ni bien adquieren el peso mínimo que se considera necesario para recibirla. La vacuna BCG protege en un 85 por ciento de contraer la enfermedad.

La bacteria cuenta en su cobertura externa con una proteína a la que se llamó tuberculina. Es inocua, pero cuando se inyecta a nivel subcutáneo en el brazo y la piel alrededor reacciona con eczema, evidencia de que el organismo la reconoce y que por lo tanto ha sido atacado alguna vez por el bacilo de Koch, aunque nunca haya adquirido la enfermedad. Esta prueba se llama reacción de Mantoux.

Se calcula que más del 30 por ciento de las personas ha sido infectada por el bacilo de Koch, aunque lógica y afortunadamente es mucho menos frecuente que se enfermen de tuberculosis. ¿Por qué?

Al ingresar por vía respiratoria, a través del contacto con las microgotas de Flugge de una persona infectada, el bacilo se interna generalmente por los bronquios. Ahí se distribuye por todo el árbol conformado por bronquíolos, bronquiolitos y, finalmente, los alvéolos o sacos pulmonares, donde normalmente se realiza el intercambio gaseoso entre el dióxido de carbono tomado de la sangre y el oxígeno inspirado.

Allí existen glóbulos blancos que, como parte del sistema inmunológico, fagocitan a la bacteria. Pero pueden fallar. Entonces se produce la reacción inflamatoria: el organismo reconoce que ha sido infectado y activa anticuerpos específicos para defenderse.

Si este proceso tiene éxito, la persona, aun infectada, no se enferma ni contagia. Pero en las personas con el sistema inmunológico debilitado el bacilo lleva las de ganar. De ahí que el gran resurgimiento de la tuberculosis en la Argentina y en el mundo se haya dado a raíz de la epidemia de sida, cuando el VIH inutiliza las células del sistema inmunitario.

La gran fisura 

Existe un cóctel de drogas –en el Programa Nacional de Control de la Tuberculosis, cuatro– que el paciente debe tomar sistemáticamente durante al menos 6 meses para que la infección remita completamente. Normalmente el tratamiento produce una rápida mejoría al mes, pero esta ventaja es a la vez la mayor dificultad, porque al sentirse mejor muchos abandonan. Eso no sólo hace que su estado de salud empeore sino que incrementa las posibilidades de adquirir tuberculosis MDR, en cuyo caso el tratamiento requiere de más y diferentes drogas, 2 años de constancia mínima, menos posibilidades de cura y un costo total que trepa de 25 dólares a 5 mil dólares. Eso complica mucho las cosas en la medida en que las cepas MDR y XDR proliferen en los países más pobres.

Las personas VIH positivas deben seguir de entrada un tratamiento algo más complejo que el estándar, lo cual en la práctica suele dificultarles la adherencia.

El objetivo, además de curar al paciente, debe apuntar al corte de la cadena epidemiológica: investigar si alguno de los contactos personales del paciente –los que pasan con él más de 4 horas al día, se considera por caso, aunque puede suceder, como con la gripe, por contacto casual en el subte– puede estar infectado, ya sea porque fue contagiado o porque fue quien se lo transmitió.

Por último, nadie debería dejar de ir al médico si lleva dos semanas seguidas de tos. El examen es sencillo, y no hay más lugar para visiones “románticas” de la enfermedad, al menos mientras siga siendo relativamente sencillo curarla.

Fuente: IntraMed

 

En la frontera del futuro: La vida dentro de 25 años

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04 ENE 09 | Los avances científicos que cambiarán la vida cotidiana.
En la frontera del futuro: la vida dentro de 25 años
Clarín recorrió las universidades de Harvard y MIT, en Boston. Allí se concentra la mayor cantidad de premios Nobel del mundo.

Clarín

Gustavo Sierra

Los médicos, los educadores, las amas de casa y hasta los carpinteros van a evolucionar en mentores, en maestros de unas máquinas que finalmente estarán entre nosotros para hacer las tareas básicas y las muy específicas. Un robot hará un banco de madera en pocos segundos y con la finura de un ebanista. Una máquina leerá nuestro aliento y nos diagnosticará, después de revisar nuestro ADN, porqué nos está doliendo el hígado. Las medicinas las tomaremos con un chip que irá rezumando la droga necesaria en el momento preciso para lograr sobre nuestro organismo el efecto exactamente deseado. Nos interconectaremos con nuestras computadoras de manera tal que pasaremos a ser parte misma de su memoria. Cuando salgamos a correr, nuestras zapatillas nos marcarán el ritmo justo para nuestro cuerpo: el chip adosado a la camiseta nos dirá si mañana nos conviene o no salir nuevamente a realizar ejercicios. Y tendremos tiempo para todo eso. Todas nuestras máquinas tendrán varias fuentes de energía alternativa. Y cada uno de nosotros generará alguna de esas energías en nuestras propias casas o edificios, que a su vez se conectarán a la red general bajando costos y limpiando el planeta. Quienes están pensando todo esto creen que el avance tecnológico, además, acortará sensiblemente la brecha entre ricos y pobres.

Este mundo será una realidad en 25 años, y es posible visitarlo hoy. Tomando la línea roja del subte de Boston, se pueden hacer las veinte o treinta cuadras que hay entre las estaciones Kendall y Harvard Square, y encontrarse con la mayor concentración de premios Nobel del mundo: algunos de los biólogos, filósofos, ingenieros, politólogos, antropólogos y médicos más renombrados del planeta. Allí, entre las universidades del MIT (Massachusetts Institute of Technology) y Harvard, se está pensando y trabajando en todos esos proyectos que nos van a modificar la vida dentro de un cuarto de siglo. Ahí se encuentra la frontera del futuro, y se puede vislumbrar con mayor claridad cómo cambiarán para siempre nuestras vidas en apenas unos años.

Cruzando la calle desde la librería del MIT, donde se exhibe la selección más fascinante de ensayos que se pueda encontrar, se puede entrar al edificio del Centro de Ingeniería Química. Su director es el profesor Robert Langer, más conocido por aquí como "el aún no premio Nobel". No importa, tiene todos los otros premios. Cerca de 70, incluido el último el Príncipe de Asturias en Ciencia y Técnica. Publicó 37 libros y tiene 400 patentes de invenciones y otras 200 en estado de aprobación. A los 43 años, Langer fue el científico más joven en ingresar a las tres grandes academias científicas de Estados Unidos. Hoy, a los 60, se presenta con una energía fenomenal y su celular Blackberry en la mano, que revisa constantemente en busca de nuevos mensajes.
"Estamos trabajando en tres direcciones. La primera es la de crear nuevos tejidos y órganos. Nuestro objetivo es algún día poder fabricar nuevos páncreas, hígados o médulas para personas que están paralizadas. Y la forma en que tratamos de hacerlo es combinando células y plástico. La idea es que si podemos crear los plásticos correctos podamos combinarlos con células -que podrían ser células madre o las propias células del paciente-, y proveer las señales o los signos para decirles a esas células cómo fabricar tejido. Y ese nuevo tejido podría ser literalmente de cualquier cosa. Ya hemos hecho experimentos exitosos en animales, y algunos se probaron en humanos. Otra área es la que llamamos sistemas de liberación de fármacos. El primer paso es la creación de pequeños microchips que ponemos en el cuerpo para que "sientan" qué está pasando y liberen drogas en respuesta a esas señales. La siguiente idea en la que estamos trabajando es intentar liberar ADN para ver si podemos activar o desactivar genes que podrían ser útiles para evitar o combatir enfermedades. O si hay maneras de analizar la "cadena de silencio" en la que estos genes actúan.

-Esto quiere decir que está cerca del hombre biónico.

-No se si del hombre biónico, pero ciertamente un hombre más sano. Si una persona padece enfermedades que lo debilitan, podamos ayudarla.

-¿Podrá reemplazar el órgano afectado como la pieza de un lavarropas?

-Somos más complejos que un lavarropas, pero es cierto que en unos 20 o 25 años podremos reemplazar órganos sin mayores problemas.

En el laboratorio de Langer trabajan 125 investigadores. Y tienen más de 4.000 aspirantes para ocupar las 10 plazas que se renuevan anualmente. Trabajar con él trae un prestigio instantáneo. Cuando el maestro deja por unos segundos el Blackberry y avanza entre pipetas, congeladores y microscopios, nos encontramos con jóvenes científicos alemanes, italianos, brasileños y muchos, muchos asiáticos. Langer comenzó su carrera de la misma manera que sus pupilos, pero le aportó un plus de cierta audacia. En 1974 se graduó como ingeniero químico aquí mismo, en el MIT. Tenía más de 20 ofertas de trabajo en la industria petrolera, pero hizo algo muy extraño para esa época: se fue a completar un doctorado con el profesor Judah Folkman del Hospital de Niños de Boston, que era uno de los pioneros en estudios del cáncer. Terminó convirtiéndose en el referente de la ingeniería biomédica. Comenzó a trabajar con polímeros y desarrolló varias técnicas para dirigir las drogas que se usan en quimioterapia directamente hasta la zona afectada por el cáncer. Folkman, su mentor, lo caracterizó como "un mago a la carta, siempre sabe que conejo sacar de la galera".

-Soy optimista en cuanto al futuro. Si analizamos los descubrimientos científicos en los últimos 30 o 40 años, han sido fantásticos. Hace cien años no había aparatos de TV, no había aviones, no había autos. Ciertamente no había naves espaciales. Ahora, usted ve la tecnología informática al alcance de todos; la gente vive dos veces más en promedio que hace años, al menos en esta parte del mundo. Yo creo que a la Humanidad le ha ido increíblemente bien y relativamente en un lapso breve de su historia.

-¿La crisis financiera que estamos viviendo puede detener la investigación?

-No es la primera vez que el sistema financiero tiene problemas. Y estoy seguro de que no será la última. Pero la ciencia continúa su camino en forma independiente. Avanzó antes y seguirá avanzando. Puede ser más difícil si no se consigue financiación en algunos casos -siempre es un tema-, pero supongo que los políticos y economistas harán lo que tienen que hacer y los científicos haremos lo nuestro.

Robert Langer es especialmente optimista sobre la nueva etapa política que se abre en su país. Conoció al presidente electo Barack Obama hace tres años, cuando la Northwestern University les entregó a los dos el doctorado honoris causa. "Desde entonces hemos estado conectados casi permanentemente por correo electrónico", cuenta. En su libro "La Audacia de la esperanza", Obama le dedica varias páginas a Langer, y habla de las profundas charlas que mantienen "para enderezar el rumbo de la investigación científica y académica en Estados Unidos".

-Déme un ejemplo de la aplicación de sus investigaciones en favor de los desposeídos.

-Los aerosoles. Junto a David Edward modificamos el uso de aerosoles que originalmente fueron diseñados para liberar distintos fármacos y ahora se utilizan para liberar vacunas, por ejemplo, contra la tuberculosis. Por ejemplo sé que la fundación de Bill Gates los está utilizando con gran éxito en África.

Gracias a la línea roja de subte, la estación Kendall es el puerto de conexión del MIT con Harvard. Son dos estaciones que se cubren en apenas 5 minutos. Allí trabaja el doctor Federico Capasso, un italiano que revolucionó la forma en que podemos conducir la luz creando un láser de cascada quántica, o un DVD de cuatro terabytes capaz de almacenar hasta 500 películas. A fines de los años setenta comenzó a trabajar en los laboratorios Bell, donde desarrolló diferentes conductores que hoy permiten ver la televisión por cable de alta definición o hacer llamadas telefónicas en las zonas más remotas del planeta. En los noventa se concentró en la nanotecnología, el control y manipulación de la materia a una escala menor que un micrómetro, es decir a nivel de átomos y moléculas.

Capasso tiene el aspecto del típico profesor chiflado y la impronta latina en sus venas. Termina de dar instrucciones a su asistente chino, manda unos mails, pone una foto de un micrón de un haz de luz en la pantalla de una de sus cuatro computadoras y pide que no se grabe nada hasta no definir exactamente los términos de nuestra charla.

-"Entre usted y yo, antes de empezar con esto. Hay un problema con el área general de la nanotecnología y la nanociencia. Tiene demasiada propaganda. Es muy emocionante, pero se le hace una propaganda desproporcionada cuando a la gente se le dice que esto va a tener un impacto en los próximos años. Olvídese de eso. La historia muestra que la tecnología tarda años en hacer impacto en el mundo real".

-Pero todo lo que hizo en los últimos 25 años tiene ya alguna aplicación práctica.

-Si, están los rayos láser que se trabajan a nivel industrial y el de cascada cuántica que pronto podría usarse, por ejemplo, para detectar enfermedades a través del aliento. Pero no se deje engañar con eso de que podremos resolver todo en los próximos 25 años.

-Todo no, pero ¿qué podríamos resolver?

-Podríamos prevenir muchas enfermedades. La medicina todavía tiene problemas con los diagnósticos. El tipo de láser que desarrollamos puede diseñar la longitud de onda usando la nanotecnología para emitir el rango en que la mayoría de las moléculas absorben la luz, que es un rango invisible. La idea es que si se pueden crear esas longitudes, un paciente vaya al consultorio del médico, inspire, exhale, y de esa manera salgan algunos ácidos. Amonio, pequeños rastros. El láser, que rebotaría para adelante y para atrás durante la respiración, podría absorber determinadas longitudes de onda, y las huellas de esa absorción podrían permitirle al médico saber de una manera no intrusiva cuál es el diagnóstico del paciente. Esta técnica también podría resolver el problema de la distancia. El aparato podría estar en una aldea en Bostwana y el médico en Buenos Aires, viendo todo por su computadora y listo para ordenar el tratamiento adecuado. Todo esto ya está muy cerca de ser una realidad.

El aquí famoso Capasso Group, que desarrolla todos estos avances, está integrado por apenas 20 estudiantes de doctorado, tres o cuatro profesores y el maestro en la dirección. Sus oficinas se concentran en una callecita de cuentos dentro del campus de Harvard. Pero las comprobaciones prácticas las realizan en el edificio de al lado, donde están algunos de los laboratorios de física más avanzados del mundo. El resto del secreto está en la atmósfera que rodea a esta zona de Cambridge, ahí, frente a Boston, apenas cruzando el río Charles. Aquí es donde los independentistas lanzaron en el siglo XVIII un cargamento de té al agua en protesta por los impuestos de los británicos, en la acción que lanzó la revolución de la independencia. Aquel espíritu rebelde, junto al deseo de la superación permanente, hacen posible este desarrollo científico.

"Un rasgo clave del espíritu de Estados Unidos es que aquí la gente tiene más libertad para hacer. Esta es una sociedad más dinámica, y además tenemos montones de recursos para trabajar, reflexiona Capasso. "Pero cuidado:yo no podría hacer el trabajo que estoy desarrollando si Harvard no tuviera Stanton, el edificio de aquí al lado donde funciona el Centro de Sistemas de Nanoescala, CNS. Sin eso, olvídelo. Hace falta el recurso. Pero también es necesaria la atmósfera. Aquí podemos atraer a algunos de los mejores estudiantes del mundo. En Estados Unidos la ciencia todavía es impulsada por los jóvenes. En Europa es un poco distinto, aún sigue siendo jerárquica. El poderoso profesor superior que está arriba todavía tiene demasiada influencia. Aquí, si usted es un joven talentoso no tiene que remitirse a ningún profesor; es profesor adjunto, tiene seis años para probarse. Todo eso ayuda a los mejores. No hay que rendirle honores a un mayor; el sistema empuja más de abajo hacia arriba, alienta mucho más a la gente más creativa e innovadora.

Algo de lo que habla Capasso se puede observar en el laboratorio que se levanta frente al suyo. Un grupo de científicos muy jóvenes trabaja allí en microbiología. Son diez entre profesores y alumnos, pero no tienen jerarquías. Corren una carrera contra el equipo de Craig Venter, el descubridor del mapa del genoma humano. Están investigando la forma de llegar a un "genoma sintético", por el que se podría transformar grasa o aceite de palma en combustible de bajo costo o reprogramar células para que produzcan las drogas que el cuerpo necesite.

Afuera del laboratorio, en los soleados jardines del campus, un pequeño revuelo de estudiantes y profesores que caminan de una punta a la otra entre estos magníficos edificios victorianos transmite desde lejos la sensación de que algo acaba de suceder. Y así es: hace apenas minutos se anunció el Premio Nobel de Química. Los ganadores son los estadounidenses Martin Chalfie y Roger Y. Tsien, y el japonés Osamu Shimomura, por el descubrimiento y desarrollo de la proteína verde fluorescente, que llamaron GFP. A través de esa proteína, los científicos lograron observar procesos que antes de su descubrimiento eran invisibles, como el desarrollo de las células nerviosas en el cerebro o la propagación de las células cancerígenas. Chalfie vive aquí cerca, en Cambridge, y se doctoró en Harvard. Muchos lo conocen y admiran por su trabajo.

"La semana pasada escuché a Chalfie en una charla que ofreció acá, y dijo que en 20 años vamos a conocer el cerebro como hoy conocemos el corazón. Y si se puede trasplantar el corazón es probable que en unos 25 o 30 años podamos trasplantar cerebros. ¡Yo quiero que me trasplanten el de Chalfie!", dice riéndose Ziang Chang, un estudiante chino, antes de salir corriendo al laboratorio donde trabaja en el diseño de una mano artificial.

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